2013/09/10

3679 Esta tarde está en mi garganta

Esta tarde me atraviesa
El deseo de esparcir
Las esporas
De este hondo sentimiento
Entre tus venas.

Esta tarde tembloroso ansío
Que resurja mi pasión en ti,
Que de repente favorezcan
Las condiciones del viento
Y se pinten los días
De otro color,
Que el frondoso árbol
Del vehemente anhelo
Cubra con sus ramas
Tu jardín.

Si pudiera esta tarde
Anteponer una montaña
De ternura
A tus ansiedades
Y al qué dirán.
Probablemente para ello
Precise
Un movimiento telúrico
O temblor dérmico
De magnitud estelar,
Remover las miserables
Columnas filisteas
Lo mismo que si fuese
Un bíblico Sansón.

Pero esta tarde al abrir mi boca
Sólo logro engullir
La bocanada del éter
Que viene del este,
En donde permaneces
Sin mí.

Dónde estará el asidero
En este universo curvo.
Esta tarde no es
Empuñadura de daga
Sino filo de alfanje
Al que debo asirme
Sin más ni más.

Esta tarde
Está en mi garganta.

Por aquí pasan
A todas horas
Las hordas de deseo
Un océano incontenible,
Delirante espuma que rebosa
Mi pecho opuesto al pedernal.

Yo he de ir de mar en mar
De puerto en puerto
De puerta en puerta
Hasta dar con la secreta
Melodía
Que te clame por la noche
Y te invoque por el día,
Porque así se irán de mí
Las jornadas amargas
Y la grisácea bruma,
El velo de endechas
Con su mortecina luz.
Remover la obstrucción
De mis mejores sueños
Y todas las cosas tenues
Pero desasosegantes
Que me hunden en el cieno
De la desesperación.
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