1999/08/31

2002 De improviso

Procura que cuando vengas
No te aparezcas de improviso
Ante mis ojos
Porque no sé si el despojo
De mi corazón mutilado
Va a soportar a su lado
Lo descomunalmente sublime
De tu ser.
Porque es que las ansias
De verte junto a mi piel
Se me han acumulado
En lo hondo del ser.
Sé que tus hermosas pupilas
Pueden hacerme reverdecer
Por dentro.
Sé que puedes regenerar
Lo que siento,
Con un simple chasquido
De tus dedos,
Porque mi soberana voluntad
Esta atada sin más ni más
A tu cuerpo.

2001 Mi tundra y mi taiga

Yo preciso sentir
Como haces que en mi interior
Reverdezca mi tundra
Y mi taiga
Hasta el colmo de asemejar
La pluviselva de la Amazonia.
Yo preciso sentir
Que tus manos
Primorosas por demás
Son capaces de arrasar
La escoria de deseo
Que se instaló
En cada cadáver insepulto
De vacío
Que tenía incrustado
En mi pecho
Que tenía vagando
En mi corazón.
Cuando decidiste exiliar
De mi risa la tristeza
Mi cabeza
Era ya un muladar
De pensamientos sombríos,
Llegaste con tu espada de luz
Y me hiciste renacer
De entre mis cenizas
Me vi de mis despojos florecer
Y fue tanto lo que hiciste
En lo hondo de mi ser
Que me adicté a tu cuerpo
A tus labios y a tu piel
Por eso preciso sentir
Como haces que en mi interior
Reverdezca mi tundra
Y mi taiga
Hasta el colmo de asemejar
La pluviselva de la Amazonia.

2000 Sincronía hecatómbica

Mi cuerpo deviene
Una ruina hecatómbica
Al ritmo sincronizado
Del distanciamiento de tu boca
Querubinezca
Estrambótica.
A fuerza de labios
He construido un palacio febril
En donde guardo conmigo
Los besos dulces que me diste
En los extintos días de abril.
¿Qué puedo decir?
Si ya tu boca
De esbelta rosa
Ya no reposa
En mi jardín,
Si ya la prosa
Que de tus labios
Solía fluir
No fluye mas
En dirección a mí.
Mi cuerpo deviene
Una ruina hecatómbica
Al ritmo sincronizado
Del distanciamiento de tu boca
Querubinezca y estrambótica.

1999 Recostado en el diván del mar

Aquí te voy a esperar
En mi marítima ciudad
Recostado en el diván del mar,
Esperando a que agites
Tus manos y tu pelo
Y materialices objetos
De deseo
Que aumenten mi delirar.
Aquí te voy a esperar
En mi ciudad antigua
Recostado en el diván del mar
Y se oirán címbalos de júbilo
Cuando llegues a mi altar
Yo te voy a guardar un alcázar
Con tesoros ocultos
Y con fantasía de verdad
Y para que por mis abiertas venas
Puedas circular
Desruralizaré por entero
Mis periferias, mi soledad.
Con este sol antiguo
Que me cuelga en cada parpadear
Te tejeré una aurora
Incandescente y espectacular
Para que tu espíritu sueñe
Recostado en el diván del mar.
Y con las olas azules
Y su constante batallar
Te daré todos mis besos
Que esperan verte llegar,
Porque ya lo he decidido
Aquí te voy a esperar
En mi ciudad marítima
Recostado en el diván del mar.

1998 En el campo de batalla en Kurukshetra

Mil océanos se me desbordan
En el pecho
A causa del temblor
Que experimento
Cuando siento tu cuerpo
Cercano a mí
Y me tomas, me arrebatas
Y me envuelves en tu olor
Lo mismo que si fueses Krisna
Entre su nube
En el campo de batalla
En Kurukshetra.
Si, yo quiero amamantar
De tus estrellas
Y que cual nodriza celeste
Hagas que mi cuerpo
Estalle en mil pedazos
Como un petardo,
Porque en este preciso momento
Mi cuerpo es como un árbol
A la sombra del cual
Sin esfuerzo puedes alcanzar
La iluminación.
No dejes que sucumban mis flores
Ante el viento
Ordena a mis cuatro costados
El silencio
Y amémonos sin parangón
Ni remordimientos
Porque millares de soles me poseen
En lo interno
A causa del temblor
Que experimento
Cuando siento tu cuerpo
Cercano a mí
Y me tomas, me arrebatas
Y me envuelves en tu olor
Lo mismo que si fuese Krisna
Entre su nube
En el campo de batalla
En Kurukshetra.

1997 Némesis migratoria

Ejercito mi capacidad de desdicha
Cada vez que te alejas
Como si fueses lo mismo
Que una némesis migratoria.
El corazón se me llenó de espinos
Al momento en que tus ojitos
De arcángel peregrino
Rehuyeron de mis ojos
De mortal sin buen destino,
Aunque veas la faz de mi planeta
Cubierta de coloridas nubes
En realidad mis alas de querube
Que me remontan como un cometa
No pueden alcanzar las cumbres
A que te elevas
Y es entonces
Cuando como un atlético Hércules
Mi robusta capacidad de desdicha
Se ejercita
Cada vez que te alejas
Desplegando tus velas,
Perdiéndote en el vasto mar,
Como si fueses lo mismo
Que exótico pez abisal.

1996 Sol-edad

Mi cuerpo se movió
Con actitud hacia tu beso
Y fue entonces
Y solo entonces
Cuando comenzó la aurora
A establecer su imperio
Entre mis corolas,
Yo era un mar en calma
Pero tus olas
Llegaron como nubes errantes
Sobre mi estratosfera
Y eclipsaste de un solo golpe
Mi sol
Que tenía como sufijo
Una gigantesca edad.

1995 Mis palabras restringidas

Cuando me tocas
Soy capaz de vociferar en las plazas
Mis palabras restringidas,
Soy capaz de dejar mi barca
Bogando a la deriva.
Cuando me mimas
Soy capaz de madurar
Cada una de mis frutas,
Soy capaz de hacer volar
Mis escrúpulos
Y caminar junto contigo
Desnudo por las calles
Bajo la lluvia y nuestros talles
Atados por los lazos
De nuestros brazos.

1994 Lleno de mosto

Estoy lleno de tu mosto
Desde las terrazas desnudas
De mis pies
Hasta la coronilla etérea
De mi cabeza.
Las hojas de mi cuerpo
Vienen contadas por tus dedos
Y ese letargo
Euforizante
Que me hiciste padecer
Desencadenó en todo mi ser
Un placer lleno de días
Añejo
Como el vino años después
De ser mosto.
Este mi cántaro cósmico
En el que porto mi ánima
Está lleno de tu mosto
Y puedo
Si así lo decidiera
En este instante
Hablar en nuevas lenguas
Arcangélicas e insondables.

1993 Como si fuese luz de bengala

Tus manos rehabilitaron en mi interior
Mi jardín, mis ikebanas,
Colocaste un sol sobre mis montañas
Y un arroyo de aguas cristalinas
Que empieza a fluir
En mis entrañas
Cada mañana.
Tus manos pusieron en mi
Un cielo azul
Perenne como el mar
Colocaste, cual ofrenda,
En mi altar
La fruta de tu cuerpo desnudo
Y el olor vasto de tus pechos
Me hizo encenderme
Como si fuese luz de bengala.

1992 Insomne y oblonga

Si no fuera por el aliciente de tener
Tu pistilo entre la carne de mi flor
Ya el temor
Me habría aplastado,
El desvarío y el delirio
Habrían acabado
Con mi gimiente corazón.
Pero las ganas que tengo de ganar
Tu cuerpo para fundirlo con el mío
Hacen que en mi pecho y cual río
Fluyan cataratas de placer.
Si tuviese que hablar
Del olor de tu cuerpo
Que hace que mis infiernos
Se vuelvan etéreos cielos,
Yo no sabría qué decir
Porque mi lengua
Se torna insomne y oblonga
Cuando observo tus piernas
Tus brazos, tus pechos
Y tus besos
Que se escapan al aire
Envueltos
Entre los suspiros que me envuelven
Cual el aura mágica
De la aurora.
Si no fuera por el aliciente de tener
Tu pistilo entre la carne de mi flor
Ya el temor
Me habría aplastado
El desvarío y el delirio
Habrían acabado
Con mi gimiente corazón.