2009/11/30

3089 La escala de Mohs

Cuando llegaste con tus cartillas
En las que traías descritas
La escala de Mohs,
Todo en mi era
Un montón de vísceras
Caídas como fuese.
La esterilidad en querer
Apreciar me poseía
Como si fuese un globo
Estratosférico lleno de helio.

Y con tu paciencia de Job
Me adoctrinaste en el arte
De aquilatar.

Entonces comencé a apreciar
El arco de tus cejas,
Tus pechos de arcangel errante,
Los cuales me adictaron
Al instante,
Tus piernas y tus sonrisas,
Que resultaron ser en mi
Como píldoras adormecedoras,
Me valieron mil suspiros
Y unos besos añejos
En mi voz de metal.

Mientras allá arriba
Giren los astros y espumeen
Con constancia las ondas del mar
Yo te voy a adorar
En la medida correcta
Con que aprendió mi corazón
De tu misma boca
A tu cuerpo y tu alma
Aquilatar.

3088 Génesis o big bang

Cuando no existías tú,
No había nada de nada,
Todo era quedo y silencio.

No existía el palpitar,
Sin arriba, ni abajo,
Ni izquierda ni derecha
Ni subir ni caer,
Ni siquiera una línea paralela,
Que se curvase
En mi cóncavo universo.

Cuando no existías tú,
No había nada de nada,
Todo era lúgubre oscuridad.

Y al estallido de tu forma
Ante mis pupilas
(Ese preciso instante
Que ahora indistintamente
Llamamos génesis o big bang)
Comenzaron a musicarse
Las esferas,
Y a desplegarse los arcoíris
Que poblaron el cosmos
Irradiando la vida y su eternidad.

Me fue dado el descubrir
Que yo era un ser sensual
Y tu ser fue portador de la carne
Que me hizo participe
De la felicidad.

Todo fue pulsión
Y deseo de asir.

Cuando no existías tú,
No había nada de nada,
Todo era estática muerte sideral.