19960229

1531 A la merced de tus corrientes

Me volví poeta de la luz
Al momento mismo
De querer hablar
Del color café de tus ojos
Y cuando quise hablar
De tu boca tan sensual,
Me volví profeta del deseo
Más loco e insaciable.
Yo fui el manso colibrí
Que quiso besar sin cesar
La flor opulenta de tu cuerpo,
Me dejaste batir las alas
De mi desesperada boca
En la flor inmaculada de tu ser
Para que pudiese renacer
De entre las cenizas
Como si fuese lo mismo
Que un ave fénix,
Por eso cuando quise describir
El momento en que te amaba
Me abandoné
A la merced de tus corrientes
Y me llevaste
Hacia el azul infinito,
Catapultándome
A las más remotas regiones
Del universo
Y fue allí
En donde me hiciste galopar
En los fantásticos unicornios
Que moran detrás de las estrellas.

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