Tu sola presencia
Me hace soltar
La piedra,
Que llevo envuelta
En el pecho
Y que lleva
Por nombre
Pena.
Como si fuese
Un satélite ingrávido
Que de su órbita
Se descuelga,
Se disuelven en mí
Las congojas,
Cuando tu pie
Pasa el límite
De mis cadenas.
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