Yo te veo
Rondarme
Con un ronroneo
Suave,
Mientras mordisqueas
Mis hojas tiernas
Y mis brotes,
Pasas tu lengua
Por el borde
De las yemas
De mis dedos,
Como un gato
Callejero
Que asoma
La curiosidad
A mi balcón.
Entendí que ya estaba
Atrapado en la trayectoria
Del deseo,
En la órbita
Del anhelo.
Me había rehusado
A imbricar quimeras
Que tuvieran implicaciones
Para mi destartalado
Corazón.
Sin embargo,
Con tu cruzada
Hacia mi Jerusalén,
Me demostraste con hechos
Que el ensueño
Es infinito,
Que la palabra arrojada,
Vuelve siempre
Como un bumerán,
Que la ilusión es
Circular,
Que tus ojos y mis ojos
Hacen un nítido match,
Que el deseo es
Inevitable,
Como la curva del meandro
En los ríos que bordean
El monte Aconcagua.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario