Tengo que decirlo Repitiendo palabras Como repiques De un tambor.
Con el timbre De mi voz Llamaré tu nombre De sílaba Om O impronunciable Tetragrámaton.
Diciendo tu nombre No seré más Del número De miembros De la mentira. No me ocultaré de ti Tras un biombo De mimbre, Salgo Como en un túnel Hacia la luz.
Mientras tu nombre Sea mi mantra, Ningún mostrenco Monstruo Tejerá su urdimbre De ansia y nieve, Sitiando mi urbe Con hambre.
Con la obra de mi lengua Y el fruto de mi siembra Bajará de su cumbre El falso profeta, La roja ramera, El viejo dragón.
Mi corazón es Como un tambor, Que repica Apasionado, En principio Lentamente, Luego urgiendo En espiral, En rumores Ascendentes, En estampida Trepidante, Golpeando Mi interior.
Y tú eres El color Que traspasa Mis sentidos, Que enloqueces Mis anhelos, Que exacerbas Mis gemidos.
De una parte Mi pecho que arde Que retiñe, tañe, late Como un tambor de hojalata. Resuena al arrastrar sus cadenas.
Y de otra parte Tu cuerpo que vibra Como explosiva ojiva Instantes después, Momentos antes De estallar, de rendirse, de amar.
Hacemos de común convenio La irreverente eucaristía De enredarnos capa a capa De fundirnos copo a copo, De mezclarnos copa a copa, De amarnos cuerpo a cuerpo.
Soy un pozo Petrolero En llamas, Eres tambor Llamando La atención, Por dentro En lo íntimo Me inflamas.
Fue caminar Hacia el sol Y lanzar Desesperadas Bocanadas Tratando de asir El color.
Supuse Que la fusión Del corazón Henchido En tu pecho Y mi pecho Con sentido Sería un hecho Consentido.
Pero debía esperar Para poder confirmar El rumor: Soy un pozo Petrolero En llamas, Eres tambor Llamando La atención, Por dentro En lo íntimo Me inflamas.