Cuando doblo a mi izquierda O a tu derecha Y giro en mi radio Buscando el tesoro utópico Del mítico Eldorado, Busco ver el punto ciego Que sé que se haya tatuado En las colinas de tu pecho Y solo encuentro Unas huecas gigantescas Grutas de Cacahuamilpa En el lugar exacto En que habita tu corazón.
Y doy cuenta De mil formas de tristeza, Y la lista de desidia Que palabra por palabra Fuiste cincelando Cada vez que mis ojos Como los de un bisonte herido Suplicaban tus caricias, Hoy tengo en mi Un catálogo rupestre Tan asombroso Como la cueva de Altamira Enmarañada de desilusión.
Sin la tibieza de tu compañía
Vengo a ser blando,
Húmedo y marchito,
Un monigote de rancia tristeza,
Un amasijo de melancolía.
Sin la tibieza de tu compañía
Devengo un ser rudo,
Agreste y macilento,
Una sarta de estupideces mustias,
Una ristra de sandeces sombrías.
Sin la tibieza de tu compañía
Yo me torno árido,
Seco e infecundo,
Un rosario de congojas rojas
Un fardo de pálida agonía.
Sin embargo, cuando me acompaña
La tibieza confortable de tu melodía
Yo reitero mis delirios en tu boca
Recalco mis sueños en tus besos
Trasmuto mis penas lleno de alegría.