El efecto sorpresa De tu aparición En mis cielos, Cual si fuese Del mítico apocalipsis La narración, Me hizo volver a creer En el milagro Que trae el diluvio De adrenalinas Con la que nos liamos Al momento de beber De la eucaristía De cuerpos En que devinimos Tú y yo.
En nuestro encuentro Resultó un huracán, Nació de mi ombligo Envuelto entre el deseo De ver que tus ojos Se entornaban Mientras los gemidos Escalaban los niveles Del placer.
Sólo ahora, Cuando escribo esto, Hago público el ciclón Que furiosamente Nos arrastró.
Vendrá hasta mí Y cuando lo vea, Aún en la lejana Línea de lontananza Aguzando al máximo Mi miope vista, Entrecerrando mis ojos Intentando divisarlo, Mi corazón se entregará Al salto eufórico lo mismo Que si fuese un impala.
Yo sé que voy a liberar La multitud de palomas Que llevo presas En mis arcas del diluvio Para que salgan sobrevolando Por sobre los pantanos Y me traigan la esperanza Metamorfoseada En verdes ramitas de olivo.
Es decir, que lo que anhelo Es descansar de la agonía Que me supone la ausencia De tus satélites girando En torno a mi planeta.
Tú vienes con prisa Huyendo de la lluvia Y yo en mi boca Tengo un sol, Apareces con presteza Emergiendo del diluvio Y yo en mis brazos Tengo un edredón, Llegas con rapidez Evadiéndote del aguacero Y yo en mi pecho Tengo un pabellón, En donde puedes Resguardarte De los días grises De las penas turbias Del eclipse total Que opaca Tus coloridas flores En esta estación.
Cuál es el número exacto De pisadas Que vas a dar En mi lagar. Cuántas vueltas más Tengo que dar A tu amurallada ciudad De Jericó. Cuántas murallas chinas Debo circunnavegar Para que sueltes esa paloma Desde tu arca del diluvio Y veas Que en mí Tienes un nuevo sol Y una nueva tierra, Que tengo escondida Bajo las llaves De mi lengua Una nueva Jerusalén Hecha de berilio Y de jaspe Y oro E incienso Y mirra.