La piel del futuro es verde
Como el color de la esperanza.
Envuelto entre harapos
Mi corazón sin tenerte,
Es una momia insepulta.
Vacía víscera que palpita,
Sin oriente ni norte,
Soy pájaro de ala partida,
Un fulano al que no notas.
La piel del futuro es verde
Como el color de la esperanza.
En el centro de mi pecho había una cúpula
Como la del Duomo de San Pedro
Y se vino abajo como ánfora
Que se ahoga en alta mar
Bajo las olas iracundas de la Atlántida.
Deseo dejar por escrito
Que cuando se busque
Alguien a quien culpar,
Todos los dedos te apuntarán.
Porque es harto conocido
Que la trama de mi ombligo
Indicaba el sentido
En el que debíamos caminar,
Pero tú opusiste resistencia
A las rutas de mis mapas,
A las marcas de mis cartas,
A las señas de mi piel.
A las afueras de mi pecho había murallas
Como en las ciudades de la Atlántida
Pero deshiciste en tus aguas
Mis palacios de oricalco
Bajo tu opresiva cúpula de mar.
De vez en vez
El tiempo va dejando olas
En la superficie de mi rostro.
El viento sopla por horas
En la superficie de mi piel,
Mi piel de mar,
Creando surcos
Y hondas ondas.
Con cada surco y cada onda
Veo y me pregunto cómo se separan
Cada uno de los acontecimientos,
Que me dejan sensaciones,
Pensamientos y sentimientos,
Y como si fuese en olas
Y en oleadas me llegan luces,
Me llegan sombras.
Mi nuevo hobby es disponer
La secuencia de mis penas,
La secuencia de mis alegrías,
Como el viento pone olas
Marcadas por el tiempo,
Como el tiempo pone horas
En marcha sobre mi cuerpo.
Me uniré al ejército de pétalos
Que se te desprenden por dentro
Cada vez que me ves
Y finges que no pasa nada.
Seré parte del torrente de escamas
Con que arropas tu piel
Cuando oyes mi voz apasionada
Y finges que no pasa nada.
Y así, continuaré hasta que cedas
La calidez de dentro
De tu pecho y me hagas sentir
Que soy parte de ti
Como el torrente de rojos
Pétalos que se te desprenden
Por dentro cada vez que me ves
Y finges que no pasa nada.
Nómbralo tú,
Pero francamente no uses
El vocablo amor.
Tienes por completo
Las palabras de mi repertorio,
Ya que bien has rebuscado
Entre los pliegues de mi piel.
Usa colores,
Usa matemáticas,
Usa notas musicales,
Usa pictogramas, jeroglíficos,
Usa runas, usa símbolos,
Indaga incluso en la cábala,
Examina incluso en el sefirot,
Usa los signos que desees utilizar.
Si buscas ideas, explora
Los arcanos del tarot,
La taxonomía de las estrellas,
Replica los nombres de Linneo,
Hurga en el lenguaje nominador de Adán.
Nómbralo tú,
Pero no lo llames amor,
Mezcla kanjis, umlauts, virgulillas,
Llámalo con onomatopeyas,
Señales de humo, sonidos
Pretende que, de todas formas
El nombre que le impongas
Se comprenderá,
Pero no lo llames amor
Nómbralo tú,
Pero no lo llames amor.
Qué útil me es la memoria Para cuando no estás Repasar el instante En que al dictado de tu voz Omnipotente Se hacen y se deshacen En la parte interna de mi piel Nuevos y profundos océanos.
En mi memoria miro a tus ojos Durante la apoteosis De tu creación Y es como si estuviese En el monte Tabor En el justo momento De la transfiguración.
Imagino que así eran Nikola Tesla o Franz Listz, Y que el arrebol en tus pupilas Me empuja a ascender En una espiral delirante De placer.