Como una gacela de Thompson
Corres con rapidez
Superando todas mis vallas
Y no sé cómo
Me haces nido en el corazón
Como si fueses pajarillo
De rotas alas.
Ignoro por qué arrincono
Mis ejércitos ante tus bandadas
Si siempre das con las llaves
Que me abren hasta el alma.
Como un presuroso impala
Saltas con ingravidez
Mis supuestas invencibles murallas
Y no sé cómo
Te me enroscas en el corazón
Como si fueses armadillo
De nueve bandas.
Por más que brinco y salto
Y me rebelo ante tus cruzadas
Siempre vences con tu ternura
Mis más complejas jugadas.
Las pulsaciones de la noche Cuando tu sonríes Me bastan Para que en mi cielo Se pueble todo De estrellas.
Gusto del ruido nebular Que se produce En mi cuerpo Cuando me estrellas Tus constelaciones por dentro.
Así quiero que permanezcas Con tu luz azul, Con tus miradas Y que yo pueda comer Tiernamente de tu maná.
Me vences con tus caricias Y con tus mimos y ternuras Haces que mi alma oscura Brille con su luz propia, Cuando tu sonríes me basta Para que en mi cielo Se pueble todo De estrellas.
Amo cuando te sumerges Como hipnonauta Entre el mundo De los sueños Mientras yo Te abrazo Tiernamente En las horas De la madrugada, Porque puedo Leer en tu respiración El confort Que te embarga.
Busco una palabra Para designar la acción Que ejecutas, Cuando tiernamente Te abrazo y te hundes Indefectiblemente En el apacible planeta Donde soñar Es la medida de tu alma.
Una bandada de gaviotas Oprime el cielo Y tu nube se desplaza Como una reina majestuosa Mientras yo, Fijado a mi alma Como una roca veo El esplendor Ante mis ojos desfilar, Así te vi alejarte De mis penumbras Con la luz espontánea Que irradiabas.
Y te llevas contigo Mi galeón de los tesoros, Con mis valijas de besos, Mis baúles de mimos, Mis cofres de ternuras Y mis arcas llenas De monedas Que debía Al pozo de la dicha Con esperanzas arrojar.
Ahora, sin barriles de deseo, Ni toneles de anhelos, Ni bodegas interiores Henchidas de avidez, Me siento tan perdido Como gota De agua lluvia Cuando cae sobre el mar.