A mi alrededor crecieron Yerbas, cardos y espinos, Pero ninguno en mi camino Me distrajo o me hizo desistir De cuidar tus pétalos, De proteger tu rocío, De defender tus verdes.
No hubo flor que alcanzara La iridiscencia De tus pétalos Ni que se opusiera a tu candor.
Ahora que eres El sostén de mis peciolos El perfume de mi dermis, El pensar entre mi sien. Hoy soy tuyo Desde mi ápice a mi envés.